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lunes, 7 de noviembre de 2011

Espumantes de verano: Tragos Refrescantes con Vino y Champán


La próxima vez que le provoque una copa de vino, piénselo dos veces. Lo mismo si tiene un antojo por la frescura del champán. Con frutas, no tiene pierde



Lima punch y bellini borgoña son bebidas que lo refrescarán en Lima 27
Los vinos y espumantes son un aliado perfecto para las frutas, prestándose para una serie de tragos y mezclas que resultan especialmente agradables cuando el calor empieza a pisar fuerte.
El chef Carlos Testino,  explica: “Lo que hace refrescante al champán o el cava son las burbujas. Funcionan muy bien con zumo de frutas o frutas enteras, las cuales están muy relacionadas al verano. Esto no quiere decir que no se tomen durante el invierno, pero definitivamente son mejores durante las temporadas de calor, ya que se toman a una temperatura recomendada de entre 6 y 8 grados centígrados”. "Estas bebidas funcionan muy bien porque se toman muy heladas y la sensación del alcohol es suave. Por eso están también  muy asociadas al consumo femenino “e incluso a momentos más románticos, sobre todo el champán. Aunque yo creo que es momento de romper el mito y tomar esta bebida cuando apetezca”, añade 
FUSIÓN Y SENSACIÓN
Puede que le resulte peculiar, pero mezclar en un mismo vaso vino y otros tipos de alcohol como el pisco y el vodka es una propuesta que funciona muy bien. “Este tipo de combinaciones hacen del coctel un trago con más carácter y cuerpo, y eso lo hace aun más refrescante”, sostiene Testino.

¿Qué comer cuando se pide una de estas bebidas? “Por el dulzor, irían bien con algo como el sashimi o platos de la línea del tiradito, incluso hasta con dulces y postres. La uva es cítrica y ese sabor va perfecto con esto”,
Anímese a probar el abanico de posibilidades que estas bebidas le ofrecen. Solas o acompañadas, el placer está asegurado.

martes, 11 de octubre de 2011

Attilio Pagli : "Argentina es un Milagro Productivo"

Lo que se ha hecho bien


En esta nota, el consultor internacional Attilio Pagli, hace un interesante balance vitivinícola de Argentina. Asegura que para el país, llegó la hora de hablar de terroir.

Attilio Pagli asesora más de 60 bodegas en Italia. En el Hemisferio Sur comparte el proyecto Altos las Hormigas con Alberto Antonini y Antonio Morescalchi. También es asesor enológico de bodega Vistaflores y está trabajando para La Estampa en Chile. En 1998, Pagli abandonó los asesoramientos internacionales a gran escala y le dejó ese puesto enteramente a su amigo y socio Alberto Antonini. "Nació mi hija y quería estar más en casa, por eso preferí dejar aquella forma de vida" comenta este hombre afable, de rostro bondadoso, que al hablar vierte conceptos claros y cuidados en torno a cada tema.
Se nota que ama la vitivinicultura y también que sabe de lo que habla.
-¿Qué puede aportar un asesor externo que no puedan aportar los expertos locales que llevan años haciendo vino?
Pienso que lo que se puede aportar es la experiencia de haber trabajado en proyectos muy diferentes unos de otros. Esto nos permite interpretar la uva. En 1993 llegué a Argentina contratado por Nicolás Catena; al principio fue por un proyecto de Sangiovese que no funcionó. Me pidieron que buscara una uva que me gustara y encontré un Malbec de Lunlunta, cuyas cualidades ahora son muy conocidas pero en ese tiempo, poco lo eran. La verdad es que en esa época, el Malbec no le gustaba a nadie; lo cortaban o hacían blanco con él. A mí me gustó mucho por su fruta, el aroma y color, por sus taninos interesantes... En ese momento, el mundo buscaba ese tipo de vino, redondo, siempre fácil de beber. En 1998 dejé a Catena, pero reconozco que él es quien puso a Argentina en el mundo. Algo es seguro, fue el primero que hizo un gran trabajo para llegar al mercado interno con un nuevo gusto en vinos. Yo diría que fue el Valderrobles el que cambió rápidamente el gusto del consumidor argentino, que estaba muy acostumbrado a vinos súper oxidados y sin fruta. En 1995, en Argentina ya casi no se podían encontrar esos vinos.
-¿Es tiempo de que Argentina haga un nuevo cambio de rumbo? ¿Como el del 93?
Es hora de subir un escalón más creo yo. Es hora de hablar de terroir, de hablar ya no de Mendoza sino de Agrelo, de Altamira, de regiones que son realmente distintas y sería interesante en el interior de estas zonas hacer una división por tipo de suelo. Ahora es fundamental empezar a hablar de terroir porque hablar sólo de Malbec puede llegar a ser peligroso.
-¿Por qué? ¿Podría profundizar un poco más este concepto?
Porque en varios lugares del mundo se puede hacer un muy buen Malbec pero en ningún lugar del mundo se pueden repetir los terroir. Hay que investigarlos y conocerlos bien y para esto se necesita una colaboración entre los profesionales. Esto último lo vemos bastante hoy en Argentina y creo que es algo muy bueno.
-¿Sería aconsejable crear sistemas de Denominación de Origen, como en Europa?
Una reglamentación clara es buena y necesaria, pero no tengo claro cómo debería ser. A mí siempre me gustó mucho la de Francia pero ésta no se puede reproducir en ningún lugar del mundo. En Italia tenemos una reglamentación tremendamente codificada y esto hace fácil evadirla. Yo haría una clasificación simple de los distintos terruños, para lo cual primero habría que definir cuáles son los elementos diferenciadores. El primero es la variedad de uva que se puede cultivar y la obligación que esa uva que se declara en el vino sea realmente criada en ese terruño. Esto podría servir para ordenar el negocio y a llegar al mundo de una mejor manera.
-¿Qué están haciendo en este sentido otros países del Nuevo Mundo  como Australia, Nueva Zelanda y el mismo Estados Unidos?
Estados Unidos está haciendo algunas reglamentaciones en diferenciación de zonas, especialmente en California (Sonoma, Santa Bárbara, etcétera) que son reconocidas ya internacionalmente. Chile está trabajando en lo mismo. Lo bueno es que el consumidor va conociendo sus diferencias. El riesgo de no hacerlo es quedar como Australia. Hoy, en Estados Unidos es casi mala palabra hablar de vino australiano porque se le dio demasiada importancia al volumen y a un solo varietal, el Syrah.
 Fuente | Área del Vino

Pasión por el Vino: Virginia Innocenti

Pasión por el vino: Virginia Innocenti


Más allá de su color de pelo, es una morocha argentina con todas las letras. La actuación y el canto son sus fuertes. En el mundo de las telenovelas encarnó a más de una villana, mientras en cine y en teatro compartió cartel con grandes actores. Como cantante ya tiene varios CD en la calle. Actualmente, unió sus vocaciones en Dijeron de mí, el espectáculo tributo a Tita Merello. Aunque comenzó a beber de adulta, hoy no duda en decir que entre sus pasiones está el vino argentino.

¿Cómo y cuándo fue tu acercamiento al mundo del vino?
Yo no tomaba alcohol, pero todo cambió hace 17 años. Fue luego de la primera función de La oscuridad de la razón de Ricardo Monti, dirigida por el gran Jaime Kogan en el Teatro Payró, con Leonardo Sbaraglia que hacía de mi hermano y Rita Cortese de nuestra madre. En la cena del estreno, Rita me conminó a que tomara una copa de vino: “Nena, brindá con nosotros, dejate de joder y subite a la vida”. Y le hice caso y hasta hoy no me arrepiento.

¿Qué vinos argentinos son los que más te gustan?
Muchos, pero mis preferidos son los Rutini de Mariano Di Paola y el Alma Negra de Ernesto Catena. Ahhh… También tengo que decirte que me encantan todos los vinos de la línea Trumpeter que, en realidad, son los que disfruto más a menudo.

¿Cuáles son los estilos que más te llaman la atención?
Me fascinan los vinos muy elegantes, al estilo francés, que acarician el paladar. Para mí, son ideales para compartir en comidas importantes con mis amistades. Pero también me gustan los tintos y blancos más impactantes, bien del Nuevo Mundo, como muchas etiquetas de nuestro país que están increíbles… Vinos más concentrados, imprescindibles para matizar reuniones en las que hay tapas, o para beber por copas mientras disfrutás de una charla o de buena música.

¿Te divierte degustar nuevas propuestas?
Me encanta que me conviden novedades.

¿Te gusta tener y guardar vinos?
Sí, me encanta. Además no hay que olvidar que en toda cena a la que se llega con un buen vino, a los amigos se les ilumina la cara.

¿Qué vino bebiste anoche?
Un Pinot Noir 2008 de la línea Trumpeter Reserva con el que acompañé un salmón rosado grillé… ¡Estuvo muy bueno!

¿Cuánto fue lo que más pagaste por una botella?
Fue para un festejo íntimo… una botella del Antología XI. No recuerdo exactamente el monto, pero eran unos cuantos cientos.

¿Tenés alguna anécdota con un vino como protagonista?
No tengo muchas porque soy muy medida y moderada a la hora de beber, pero puedo contarte que en algún momento he llegado a reírme de situaciones raras o de cosas muy personales, las cuales minutos antes podían llegar a ser poco felices para mí.

¿Te imaginás un mundo sin vino?
¡Qué pregunta tan extraña! Me tomo una copita de tinto y después te la contesto…
Fuente | Infobae